Análisis de Donna Survivors
Donna Survivors es un survivorlike de perritos y gatitos. Ya era hora, porque de michis tenemos como 200, y el team perro también se merece poder jugar a algo.
Con este juego me ha pasado algo muy curioso, y es que yo recordaba haber probado una demo de un juego de un perrete con chaleco, ¿a ver quién se olvida de algo así? Pero por lo que sea no estaba en mi lista de deseos, esa tan poco numerosa. La cosa es que me puse a investigar, y descubrí que lo que había jugado era Donna: The Canine Quest, que parece que tiene la misma protagonista. También recuerdo que pensé que era un juego chulo, pero que ojalá hubiera sido un survivorlike, y parece ser que mis deseos se hicieron realidad. Y después de compartir esta anécdota que nos interesa, empezamos con el análisis.
El juego está compuesto por 8 personajes, 4 perros y 4 gatos. De primeras solo tenemos a Donna desbloqueada; si queremos al resto, nos tocará pagarlos. Cada uno tiene más o menos un arma personalizada a su estilo de juego; los que no la tienen nos darán a elegir entre dos al inicio de la partida. También varían un poco sus estadísticas de vida y daño.

Por otro lado, tenemos los mapas, en total 6. Que iremos desbloqueando en orden según vayamos consiguiendo victorias. Cada uno tiene unos enemigos diferentes, aunque hay algunos comunes, una ambientación distinta con su banda sonora acorde al tema y un boss. Estos sí que difieren entre ellos tanto en diseño como en habilidades. Obviamente, alguno me ha gustado más que otro, pero en general son peleas cortas y divertidas.
Si conocéis el género, ya sabéis un poco cómo va: tendremos que matar enemigos mientras nuestro personaje dispara solo, que nos soltarán experiencia y oro que tendremos que recoger. La verdad es que este juego no inventa nada; las armas no difieren mucho de otros títulos. Por ejemplo, tenemos objetos para recoger como imanes, cofres y bombas, que tampoco son una novedad. Pero es que, aunque sea sencillo, me ha enganchado una barbaridad. Para mí, Donna Survivors ha sido como volver a los orígenes de cuando empecé, sin cosas rebuscadas, simplemente aguantar el tiempo necesario, subir las armas de nivel y matar al bicho final.
También cuenta con la posibilidad de evolucionar las armas si tenemos una pasiva en concreto. He agradecido una barbaridad que, cuando encuentras una, te ponga qué necesitas para upgradearla, sin necesidad de estudiar. Sí, te miro a ti, Vampire Survivors. Y, como era de esperar, si las llevamos al máximo nivel, hay cosas rotísimas. Lo malo es que hay pasivas que no vamos a usar tanto; de nosotres dependerá pensar si nos compensa o no.

Ahora os voy a hablar de la tienda del menú, sí, esa que tienen todos los juegos de este estilo que nos permite comprar pasivas para que las siguientes partidas sean un poco más sencillas y más divertidas. Esto sí que me ha desilusionado un poco, y es que tiene muy poca variedad para comprar, en total 5, pero una de ellas es la posibilidad de resucitar y, para lo que cuesta, no la he necesitado. He echado un poco de menos poder mejorar estadísticas y así no depender tanto de los objetos, y sobre todo, la opción de poder tirar un dado si las armas que me daban no me convencían. He tenido partidas que no he podido evolucionar todo porque el RNG no estaba de mi lado.
En la parte de la dificultad tengo que deciros que solo me costaron las primeras partidas, y no creo que yo sea un hacha esquivando cosas, pero una vez que empiezas a conseguir daño y sabes qué armas van mejor, en general me ha parecido bastante sencillo. Que no es algo que a mí me moleste; sigue siendo igual de satisfactorio limpiar toda la pantalla y ver el escenario lleno de experiencia esperando ser recogida.
Si buscáis un juego sencillo, con unos personajes adorables y unos enemigos cuquis, pero peligrosos, os aseguro que este título os va a enamorar. Hacedlo por el bien de los perretes.