Cozy Kis

Análisis de Tiny Garden

Tiny Garden es un juego muy cozy de puzzles en el que tendremos un jardín para plantar plantitas.

Tengo que reconocer que cuando probé la demo no terminé de entenderlo muy bien, pero fue una cosa mía, porque estoy tan acostumbrada a juegos lineales con sus objetivos que tampoco supe ver la parte de los puzzles, Ahora, dándole otro intento en más profundidad, os adelanto que me ha gustado mucho.

Empezamos con nuestro pequeño juguete, ay, la nostalgia. En este hay un pequeño terreno en el que tendremos que plantar semillas. Una vez que lo hayamos hecho, solo tendremos que girar la manivela para que avance el tiempo. No hace falta regar ni nada. Y una vez que florezca, recogemos y listo.

De primeras parece un juego sencillo y relajante. Y lo es. Relajante, porque según vayamos avanzando y descubriendo más plantas la cosa como es lógico, se irá complicando un poco el asunto. Con deciros que he terminado haciendo listas en papel de los pasos que tenía que seguir.

Y es que Tiny Garden no tiene unos objetivos como tal. No hay pantallas que pasarse, ni “objetivos” que cumplir. Y yo creo que es lo que me costó entender. No te coge de la mano y te dice: “desbloquea esto”. No, simplemente te deja a tu aire, descubriendo poco a poco cómo avanzar. Y me ha gustado mucho poder jugar tranquilamente a mi ritmo.

Aparte de la parte de sembrar, tiene algo muy chulo, y es que, si os gustaba jugar con los Polly Pocket, sabéis que a veces permitían cambiar cosas del entorno en su interior. Pues aquí más de lo mismo, podremos decorarlo a nuestro gusto. Y no solo por dentro; en la parte externa tenemos opción de pegar miles de pegatinas, algunas de nuestros juegos favoritos.

Y no se queda aquí. También tenemos opción de cambiar los colores de la bola, de los vegetales, aunque esto me ha resultado un poco lioso. Y lo mejor de todo, el fondo. Me encanta abrir el juego y ponerme a recoger plantitas con el fondo lleno de nubes, me relaja una barbaridad.

Si os preguntáis cómo se desbloquean todas estas cosas. Y si no, me da lo mismo, os lo voy a contar igual. No tenemos dinero ni nada; todo se puede adquirir, semillas incluidas, con lo que obtenemos del huerto. De vosotres dependerá ir a por unas plantas u otras. 

Así que así, poco a poco iremos descubriendo cada vez más objetos, más semillas… Y al igual que pasa en la vida real, cada cultivo necesitará de un tiempo y un suelo específico para crecer. Algunas requerirán incluso de una estructura. Y tendremos que ir ingeniándolas para desbloquear todo paso a paso. 

Lo bueno que tiene es que, al no haber economía, tampoco existe penalización. ¿Se te ha muerto una planta porque calculaste mal el ciclo y has perdido tu terreno de hierba? No pasa nada, se seca el cultivo y vuelves a empezar desde el principio. Incluso tenemos una cesta que nos proporcionará semilla cada x tiempo.

Además de ser un juego de puzzles, también encontraremos una pequeña historia que nos van proporcionando a través de cartas que vamos encontrando. De nuevo vuelve a ser un juego de a poquitos. Y eso hace que tengamos más ganas todavía des descubrir que hay detrás de nuestro juguete misterioso.

Para ir terminando, os diré que tiene una cantidad increíble de elementos para plantar. Estos se dividen en colecciones, y la mayoría están bloqueadas en el momento de entrar. Si queréis descubrirlas, solo tenéis que plantar lo que os piden. Así de sencillo.

Si os gustan los juegos de puzzles que os permitan jugar a vuestro ritmo, sin ningún tipo de presión, simplemente por el placer de ir de