Análisis Slimey Go!
Slimey Go! es un juego de plataformas un poco especial. No soy nada fan de las comparaciones, pero es que me ha invadido la nostalgia y me he hecho recordar a cuando tenía poco más de 10 años e intentaba, sin mucho éxito, todo hay que decirlo. Pasarme ese juego que todos conocemos que tiene como protagonista un señor italiano con bigote.
Todo empieza con un pequeño slime, de ahí el título, que se ve envuelto sin querer en una encarnizada lucha entre dos bandos liderados por lo que podrían ser dos personajes de un anime, cuando lo único que quiere es estar en casa con su amuigue tomando mate. Como la vida no es siempre como queremos, aquí empezará la aventura más apasionante de su vida. El slime, somos nosotres.
Así que nada, empezaremos con nuestros primeros mapas en los que nos introducirán un poco las mecánicas, que no son otras que saltar mucho; cuidadito con dónde caes, ya que los enemigos nos van a mandar lejos como nos descuidemos. Lo bueno que tiene este juego, y por lo que me apetecía tanto probarlo, es que no tenemos vidas, cosa que a una persona torpe como yo le ha venido fetén. Esto no quiere decir que no podamos morir. Los enemigos no nos hacen daño, pero sí que nos harán rebotar y rebotar y caer en el agua; no me ha pasado ni nada. Y si se da el caso, nos tocará volver a empezar desde el punto de control porque sí existe la muerte por entorno. Tampoco se puede saltar sobre los pinchos, una pena.
No es que sea un juego cozy en sí; hay mapas que requieren bastante destreza, pero sí es verdad que tiene bastantes cosas para hacerlo más accesible a aquellas personas que o no tenemos habilidad. Tampoco tenemos contador de tiempo ni nos mete ninguna prisa para terminar las pantallas; hay bastantes puntos de control y no pierdes nada cuando mueres. Aunque sí hay niveles, que son un poco más complicados, que tendremos que hacer de un tirón, así que algo de habilidad, obviamente, vamos a necesitar.
El juego es totalmente lineal, va por pantallas, como se hacía antes, y una vez superada, y esto es mi cosa favorita del juego, nuestro premio será sentarnos con un amigue que tiene unas mascotas monísimas a tomar un mate. He acabado las pantallas solo por este premio. Me da igual que tengamos que recoger monedas o slimeys; yo solo quería llegar a relajarme con los bichillos.
Además, en cada uno de los escenarios tendremos monedas que recoger; seguro que os suena esta mecánica. Algunas claramente más accesibles que otras. También cuentan con tres slimes especiales escondidos, que nos harán enfrentarnos a mayores desafíos si queremos obtenerlos todos. También nos dará una motivación extra para intentar recorrernos los rincones de los mapas y esto es de las cosas que más he disfrutado; es que el juego está lleno de guiños y, como suele ser común en este género, todos están bien escondidos en caminos que parecen imposibles, pero que cuando consigues descifrar cómo llegar hasta ese pulsador que de primeras parecía inalcanzable, sientes una gran satisfacción contigo misme. Y si te has dejado algo por conseguir, siempre tienes la opción de volver a repetir el mapa en concreto.
También tiene unos gráficos muy lindos en pixelart que me han recordado a los jueguitos de antes y, aunque empiece de forma sencilla, va creciendo en dificultad hasta para hacernos sufrir un poquito, mientras disfrutamos de sus bonitos escenarios. Todo tiene un precio.
Muchas gracias por leer, ya sabéis que podéis encontrarme en:
| 🦣 Mastodon | Mentoría de Steam | Newsletter | |
|---|---|---|---|
