Análisis Royal's Gambit
Royal's Gambit es un roguelike inspirado en el solitario que tantas tardes nos tuvo entretenides de jóvenes.
El juego es sencillo; nos presentarán un tablero con diversas cartas, mayormente del revés, que iremos desbloqueando según destruyamos las que sí están bocarriba. Para esto, lo único que tenemos que hacer es juntar varias cartas de nuestra mano y golpear. Si conseguimos el valor exacto, sumamos más puntos que si nos pasamos o no llegamos. Además, también conseguiremos combo de críticos, aunque no me ha quedado muy claro para qué sirve esto.
Iremos seleccionando cartas, calculando cómo podemos combinarlas, pero cuidado que si nos quedamos con nuestra mano vacía, perdemos. Y para conseguir terminar el mapa, lo único que tenemos que hacer es llegar hasta arriba. No os preocupéis porque sabréis reconocer la meta; tiene un brillo dorado característico.

Cuando terminemos nuestro escenario, bien, la mejor parte de los rogues, elegir recompensa. Aquí no tenemos dinero, simplemente nos darán varias cartas con diferentes habilidades y escogeremos la que creamos que es mejor para nuestra partida. La verdad es que me han parecido demasiado sencillas; he echado de menos algo más de combo o cosas rotas. Al final he terminado tirando siempre por coger cartas de todos los palos.
Y es que el juego tiene varios modos; uno de ellos es el relajante, que simplemente consiste en juntar cartas de varios colores y pegar a la que nos apetezca. Pero en otros modos tienen que coincidir en color tanto las de nuestra mano como el palo del tablero, haciendo que sea más complejo y más fácil perder. Lo que no he entendido muy bien es por qué no se pueden mezclar palos a la hora de descartar.
Además de elegir el modo que nos apetece más, también hay capítulos que irán escalando en dificultad para hacer el juego todavía más desafiante. En total son 5 niveles, con nuevas mecánicas cada uno.
Royal's Gambit tiene un estilo retro así muy chulo, como si se tratase del solitario antiguo. Podemos ponerle las líneas, cambiar la curvatura de la pantalla y esas cositas. Pero sí que he echado de menos en la parte de personalización poder cambiar los reversos. Sí que contamos con una opción para elegir el estilo de la parte frontal de las cartas, con hasta cuatro diseños, pero a mí me gustan los reversos chulis; qué le vamos a hacer.
Si buscáis algo entretenido para jugar en ratos muertos, puede ser una propuesta interesante; yo os recomiendo probar la demo para descubrir todas las cosas que puede ofreceros este título.
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