Cozy Kis

Análisis THE SPIRIT LIFT

THE SPIRIT LIFT es un roguelite de construcción de barajas. Yo no soy muy fan de los juegos de este estilo, dice la que lleva jugando al Runaterra desde la beta; normalmente no me terminan de enganchar, pero no sé qué tiene este que en solo una semana le he echado unas 20 horas porque me ha encantado.

Puede que una de las razones por las que llamó mi atención fue la estética de terror que tiene. Estaba preocupada porque me diese miedo, pero os podéis tranquilizar porque no tiene ningún susto, aunque algunos enemigos son de lo más terrorífico y me han dado pesadillas.

Todo empieza con un grupo de tres chavales que celebran su graduación en un hotel abandonado y, bueno, terminan un poco perdides. En total hay 8 personajes que iremos desbloqueando según jugamos; tendremos dos de cada clase, aunque cada uno tiene sus cartas, habilidades y estilos de juego independientes.

Una vez elegido el equipo inicial, empieza nuestra pequeña aventura, que no será otra cosa que recorrer pasillos de este hotel encantado. Saldremos del ascensor y ante nosotres encontraremos un corredor oscuro que tendremos que atravesar hasta encontrar otro ascensor. Para ello nos tocará abrir infinidad de puertas; algunas tienen recompensas increíbles, otras combates y las que quedan dependerán de nuestra suerte y decisiones. Y es que me ha sorprendido la cantidad de eventos que tiene; aunque ya hayamos entrado mil veces en la misma estancia, siempre encontraremos algo nuevo, porque, además, depende del personaje que llevemos; nos pasarán unas cosas u otras.

No os voy a decir que es un juego sencillo, porque la verdad es que tiene muchas combinaciones y cartas que habrá que aprenderse, pero tampoco es excesivamente complicado, y unas cuantas partidas, se le coge el truco, se aprende a identificar qué cartas te vienen mejor o contra qué enemigos nos beneficia más pelear. De hecho, llegar hasta el piso 12 es muy sencillo; a partir de ahí empieza el sufrimiento.

No os voy a engañar, el juego está hecho para que pierdas mucho, sobre todo las primeras partidas. Pero tiene tantísimas cosas por descubrir, desde los documentos ocultos del hotel, pasando por enemigos, eventos… Que aunque no ganes, sigue valiendo mucho la pena la partida, porque vas a desbloquear algo que te va a hacer más fáciles las siguientes. Además, según matamos enemigos, nos darán puntos que podemos usar para conseguir mejoras.

Aparte de las historias y cartas que descubrimos, para mí el tema de la tienda espiritual es lo mejor. Y es que con los puntos podemos comprar cosas muy necesarias, aunque de primeras solo tenemos un nivel desbloqueado; es entendible porque si no, resultaría todo muy sencillo. Pero sí que creo que te pide demasiados puntos para desbloquear algunas ventajas imprescindibles. Lo bueno es que, al abrir otro piso nuevo, puedes devolver los puntos y gastarlos en algo todavía mejor.

Por si os parece poco todas estas motivaciones para jugar, también tenemos objetivos, como descubrir todos los jefes finales, que no ganarlos. Ganar un número de partidas con un personaje, salir victorioeses con todas las combinaciones posibles del grupo o descubrir los diferentes eventos que tiene cada miembro. Tienen una pequeña historia, pero no es nada muy reseñable.

Y aunque a nivel de jugabilidad me ha parecido una pasada, que además está bastante bien balanceado, al menos los personajes que he ido probando, no puedo negar que me ha gustado muchísimo su estética noventera. Desde el diseño de los personajes hasta el efecto de cinta de video que tenemos, que nos indica nuestra salud, incluyendo que nuestro nivel es como una radio del Oxenfree.

A nivel de jugabilidad, tengo que decir que me ha encantado la forma en la que equilibra los combates. No es solo que tengas que establecer ataques y defensa, es que el juego cuenta con bastante daño pasivo del que también tendremos que defendernos; pobres de nosotres como lo ignoremos. No he perdido partidas ni nada por este motivo. Me ha gustado mucho construirme los mazos y las reliquias en función de esto.

Otra de las cosas que hace muy bien es que, aunque el hotel sea siempre el mismo, cambia según el boss al que nos vamos a enfrentar. Añadiendo diferentes decoraciones, colores de las paredes y, desde luego, como no podía ser de otra manera, eventos y enemigos diferentes. Esto es muy útil, sobre todo al principio, para saber a qué nos vamos a enfrentar y hacernos el mazo en consecuencia. Luego no es tan necesario porque podremos elegir directamente contra qué jefe queremos luchar, lo que hace que las victorias sean bastante más asequibles. Además de la parte visual, nos acompañará una banda sonora del mismo estilo, que irá subiendo de intensidad, al igual que lo hacen nuestras batallas, y que nos dará un toque de acción.

Aunque no todo es bueno, sí que creo que la tienda del ascensor requiere demasiados puntos, sobre todo para acceder a la regeneración de vida. Que a lo mejor es que yo soy malísima, puede ser, pero uno de mis mayores problemas con este juego es que tiene muy pocos eventos que te den vida. Solo nos da la opción de curarnos después de los minijefes (piso 5 y 9). Así que muchas veces he llegado al final un poco con la lengua fuera y, como es obvio, me han mandado a la base. Las batallas finales se las traen; no me ha costado casi nada llegar al piso 13, pero terminar las partidas es otra historia.

Si estáis buscando un roguelite de cartas al que echarle horas sin parar, adictivo y con un montonazo de contenido que descubrir, de verdad que lo recomiendo mucho, porque a mí me tiene totalmente enganchada y no puedo pensar en otra cosa que no sea echar otra partida y desbloquear todos los secretos ocultos del hotel. Y si todavía os queda alguna duda, os invito a descargaros la demo.

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